Celulares fuera del aula: recomendaciones para acompañar la nueva normativa

  • La entrada en vigencia de la ley que prohíbe el uso de celulares en salas de clase abre nuevos desafíos para las comunidades educativas del país.

La reciente ley que prohíbe el uso de teléfonos celulares en las salas de clase en Chile abre un nuevo escenario para las comunidades educativas. La medida se enmarca en un contexto de alta penetración de dispositivos móviles entre niños, niñas y adolescentes: según datos de UNICEF, más del 90% de los adolescentes en Chile cuenta con un teléfono celular propio, lo que da cuenta del rol que estos dispositivos han adquirido en la vida cotidiana y escolar.

Más allá del debate tecnológico, la implementación de la normativa plantea desafíos asociados a los procesos de adaptación de los estudiantes. En ese sentido, especialistas en educación y convivencia escolar coinciden en que su aplicación no puede limitarse únicamente a una restricción normativa, sino que debe considerar estrategias de acompañamiento que faciliten una transición progresiva en el entorno escolar.

En esa línea, datos de la OCDE, a partir de los resultados de PISA 2022, indican que 51% de los estudiantes en Chile declara que el uso de dispositivos digitales los distrae en la mayoría de las clases, una cifra superior al promedio de los países OCDE. Este antecedente ha sido utilizado a nivel internacional para analizar el impacto de la hiperconectividad en los procesos de aprendizaje.

“El celular no es solo una herramienta tecnológica; para muchos estudiantes es un regulador emocional, una fuente de seguridad y un canal permanente de vínculo social. Retirarlo sin mediación puede generar ansiedad, resistencia o desconexión emocional”, explica Yanina Galaz, psicóloga y coordinadora de convivencia escolar de la red colegios Cognita.

Estrategias emocionales para el aula

Entre las principales recomendaciones para abordar este proceso en las comunidades educativas, desde Cognita identifican acciones orientadas a favorecer la adaptación de los estudiantes a la nueva normativa:

  • Anticipación y acuerdos claros: Explicar el sentido de la norma, sus beneficios y alcances, evitando enfoques sancionatorios.

  • Rutinas de contención: Incorporar momentos de inicio de clase que ayuden a los estudiantes a realizar una desconexión progresiva del entorno digital.

  • Desarrollo de autorregulación emocional: Utilizar el cambio normativo como una oportunidad para trabajar habilidades como la atención sostenida, la tolerancia a la frustración y la gestión del aburrimiento.

  • Espacios de escucha activa: Considerar y validar las emociones asociadas a la ausencia del celular, especialmente en la etapa adolescente.

  • Corresponsabilidad con las familias: Informar y alinear criterios con los hogares para evitar mensajes contradictorios que tensionan la experiencia escolar.

Más que prohibir, acompañar

En la red de colegios Cognita, la implementación de la ley se articula con programas de bienestar socioemocional, educación digital y convivencia escolar, con el objetivo de abordar el uso de la tecnología desde una perspectiva formativa.

“La ley es una oportunidad para volver a mirar la sala de clases como un espacio de encuentro humano, atención plena y vínculo real. Pero eso solo es posible si acompañamos el proceso con empatía y estrategias emocionales claras”, señala María Soledad Casal, psicóloga y directora de Formación de la red de colegios Cognita.

En este contexto, la prohibición del uso de celulares en el aula se vincula no solo con la mejora de la concentración académica, sino también con el fortalecimiento de habilidades socioemocionales necesarias para la vida escolar, en un escenario marcado por la alta presencia de la tecnología en la vida diaria.