Cuando el envase importa: El auge del consumo de agua en lata en América del Sur

Por Tamires Silvestre, directora de Sostenibilidad de Ball América del Sur

El Día Mundial del Agua, que se conmemora cada 22 de marzo, es una invitación a reflexionar sobre la gestión responsable de uno de los recursos más esenciales para la vida. En un contexto de cambio climático, presión sobre los recursos naturales y consumidores cada vez más atentos a sus decisiones, la conversación sobre el agua también pasa, inevitablemente, por el envase de bebidas.

La forma en que el agua se distribuye, transporta y consume se ha convertido en una parte central de la agenda de sostenibilidad, especialmente ante la búsqueda de soluciones que contribuyan a una economía circular real. En los últimos años, el agua en lata ha avanzado en América del Sur, acompañando transformaciones en el comportamiento de consumo y el fortalecimiento de la agenda de economía circular. Desde 2020, cuando la categoría comenzó a ganar impulso en Brasil, el segmento se ha consolidado como una alternativa alineada con la innovación y la sostenibilidad.

Al fin y al cabo, cuando hablamos de agua, necesitamos recordar la responsabilidad con los recursos naturales. En este contexto, el aluminio se destaca por sus propiedades circulares. La lata de aluminio puede reciclarse muchas veces, regresando al ciclo productivo como un nuevo envase. En Brasil, la tasa de reciclaje de las latas de aluminio supera el 95% desde hace más de 15 años. En Argentina y Paraguay, la tasa de reciclaje varía entre el 80% y el 90%, y en Chile es de aproximadamente el 33%.

Además, el reciclaje del aluminio ahorra cerca del 95% de la energía necesaria para la producción del metal primario, contribuyendo directamente a la reducción de emisiones a lo largo del ciclo de vida del envase. Esto ocurre porque el material mantiene sus propiedades originales después de sucesivos ciclos de reaprovechamiento, una característica que refuerza su papel en modelos de economía circular.

En lo que respecta a la innovación, el avance de la categoría refleja la búsqueda de envases que combinen practicidad, seguridad y desempeño ambiental, atributos cada vez más considerados en el momento de la decisión de compra. En Brasil, por ejemplo, el agua en lata fue uno de los factores responsables del crecimiento del mercado de latas para bebidas en 2024, que registró un aumento del 7,6% en el volumen de envases comercializados, según datos de Abralatas (Asociación Brasileña de Fabricantes de Latas de Aluminio). Este crecimiento refuerza la diversificación de las categorías tradicionalmente envasadas en aluminio, lo que amplía el protagonismo de las bebidas no alcohólicas en el portafolio del sector y evidencia la capacidad de adaptación de la industria a las nuevas demandas del consumidor.

En América del Sur, más precisamente en Brasil, Argentina, Chile y Paraguay, la categoría viene presentando una evolución consistente, con destaque para el mercado brasileño, que mantiene una tasa de crecimiento anual compuesta del 100% desde 2020, según estimaciones del área de inteligencia de datos de Ball Corporation, lo que evidencia la rápida expansión del segmento en el país.

Además de la expansión en volumen, también se observa una ampliación geográfica de la oferta, con mayor presencia de la categoría en redes de retail, eventos y canales de conveniencia, reforzando el posicionamiento del agua en lata como opción para consumo en movimiento y en ocasiones al aire libre. Este crecimiento acompaña tendencias observadas a nivel global.

De acuerdo con Euromonitor International, en el estudio “Beyond Beer and Soda: Cans and the Future of Beverages Packaging in the Americas”, de febrero de 2023, el uso de latas se ha expandido más allá de categorías tradicionales como la cerveza y los refrescos. Este movimiento acompaña la diversificación del mercado de bebidas y la búsqueda de los consumidores por conveniencia, innovación y soluciones más sostenibles.

Además, el estudio “Industry Insights: Adaptogens in Non-Alcoholic Beverages”, realizado por GlobalData y publicado en marzo de 2024, señala que el avance de las bebidas no alcohólicas funcionales está vinculado a cambios en el comportamiento del consumidor, especialmente entre aquellos más abiertos a experimentar nuevas categorías. Este público viene priorizando opciones más conscientes y funcionales, además de productos con fuerte atractivo visual. La tendencia refleja un cambio de comportamiento marcado, entre otros factores, por una mayor atención al bienestar.

Esta combinación entre conciencia ambiental y búsqueda de bienestar fortalece categorías como el agua, tradicionalmente asociada a la salud, y crea espacio para envases que dialoguen con los compromisos ambientales asumidos por consumidores y empresas.

El crecimiento de la categoría también dialoga con la evolución de iniciativas relacionadas con la responsabilidad compartida por el ciclo de vida de los productos, como los sistemas de logística inversa y las discusiones sobre responsabilidad extendida del productor, que tienden a incentivar envases con altas tasas de recuperación.

En el Día Mundial del Agua, la reflexión va más allá del recurso en sí y alcanza también las decisiones que tomamos a lo largo de la cadena de valor. La combinación entre el agua, lo mejor que la naturaleza puede ofrecer, y un envase alineado con la circularidad representa un paso importante para promover un consumo más responsable y soluciones que dialoguen con los desafíos ambientales de nuestro tiempo.