IA da giro hacia el crecimiento: informe de y Wharton pone foco en creación de valor más que en eficiencia

Un cambio de foco está marcando la evolución de la inteligencia artificial en las organizaciones. Más allá de su impacto en eficiencia, el verdadero valor comienza a trasladarse hacia el crecimiento, la velocidad de ejecución y la calidad de las decisiones.

Esa es una de las principales conclusiones del informe “La era de la co-inteligencia: cómo las personas, los agentes de inteligencia artificial y los robots están redefiniendo el valor”, elaborado por Accenture en conjunto con Wharton, que plantea que la IA está transitando desde un rol de apoyo hacia modelos de colaboración avanzada entre humanos y sistemas inteligentes.

El estudio identifica un punto de inflexión: las organizaciones están dejando atrás el uso de la IA como herramienta para tareas específicas, para avanzar hacia esquemas donde estos sistemas pueden interpretar intenciones, evaluar alternativas, coordinar procesos y ejecutar tareas delimitadas a gran escala. Sin embargo, advierte que, aunque la inteligencia se vuelve cada vez más escalable, la responsabilidad sigue siendo inherentemente humana, incluyendo la toma de decisiones, la supervisión y la rendición de cuentas

En este caso, el desafío para las empresas cambia de eje. Ya no se trata solo de adoptar tecnología, sino de traducir esa capacidad en valor concreto. Según el informe, el principal potencial económico de la IA no proviene de la reducción de costos, sino de su capacidad para mejorar decisiones, acelerar procesos y elevar la calidad de los resultados, factores que impactan directamente en el crecimiento.

“La conversación sobre inteligencia artificial ya no pasa solo por automatizar tareas o ganar eficiencia, sino por entender cómo esa capacidad adicional puede convertirse en crecimiento, velocidad de ejecución y una mejor toma de decisiones”, señala Rodolfo Angelastro, Managing Director de Accenture. “El verdadero diferencial estará en cómo las organizaciones rediseñen su modelo operativo para capturar ese valor con las personas en el centro”, agrega.

El análisis proyecta además una transformación estructural del trabajo. En promedio, más del 50% de las horas laborales podrían verse impactadas por agentes de inteligencia artificial a lo largo de 18 industrias, lo que anticipa cambios profundos en la organización del trabajo y en la distribución del valor dentro de las empresas.

Ese impacto, sin embargo, no será homogéneo. El informe identifica que el valor tiende a concentrarse en funciones específicas y en ciertos grupos de tareas transversales. Áreas como Ventas, Investigación y Desarrollo y Acceso al Mercado concentran el mayor potencial de crecimiento, mientras que las ganancias de productividad se distribuyen en actividades como gestión, estrategia, análisis de datos y generación de contenidos.

A medida que ese potencial aumenta, también lo hace el riesgo. Las funciones con mayor impacto suelen involucrar decisiones más sensibles, lo que exige fortalecer mecanismos de gobierno, transparencia y supervisión. En ese escenario, el liderazgo se vuelve clave para definir qué decisiones pueden delegarse y bajo qué condiciones.

El informe también advierte que esta transformación no es solo tecnológica, sino también organizacional y laboral. A medida que la IA descompone el trabajo en tareas, las empresas comienzan a migrar desde estructuras basadas en cargos hacia modelos centrados en habilidades, donde toman relevancia capacidades como el juicio, la coordinación y la ejecución especializada.

En esa línea, las compañías que están logrando mejores resultados son aquellas que integran de forma consistente estrategia, tecnología y talento. Más que superponer IA sobre procesos existentes, estas organizaciones están rediseñando la forma en que trabajan, aprenden y generan valor.

La adopción de inteligencia artificial requiere mucho más que tecnología. Exige repensar el trabajo, desarrollar nuevas habilidades y construir modelos de gobierno que permitan escalar con confianza”, sostiene Angelastro. “Las compañías que logren integrar negocio, talento y tecnología serán las que capturen mayor valor en esta nueva etapa”.

De cara a los próximos años, el informe concluye que las organizaciones que lideren este proceso serán aquellas capaces de definir prioridades claras de negocio, diseñar modelos operativos con liderazgo humano, gestionar el talento desde una lógica de habilidades y promover el aprendizaje continuo en entornos donde la colaboración con sistemas inteligentes será cada vez más central.