La nueva tendencia del espacio corporativo: diseño, experiencia y flexibilidad lideran la demanda de oficinas

  • El mercado de oficinas en Chile entró en una nueva era: metro cuadrado cede terreno ante diseño, experiencia y bienestar como criterios de decisión corporativa.

Más del triple. Esa es la magnitud con que creció la demanda de oficinas premium en Santiago durante 2025, según el último reporte de CBRE: 77.000 metros cuadrados ocupados en un solo año, el mayor registro de la última década. Pero detrás de este dinamismo hay un cambio aún más profundo porque las reglas del juego han cambiado. La pregunta que hoy se hacen las empresas al buscar una oficina ya no es solo dónde ni cuánto, sino qué experiencia le entrega ese espacio al talento. 

Así lo advierte WeWork, compañía global de espacios de trabajo flexible con presencia consolidada en Chile y con más de 600 ubicaciones en todo el mundo, que observa en el comportamiento del mercado local una tendencia inequívoca: las organizaciones están migrando hacia activos de mayor estándar, priorizando edificios con certificaciones de sustentabilidad, amenities que promuevan la interacción y el bienestar, y modelos de ocupación que se adapten a sus ciclos de negocio.

«El mercado está enviando una señal clara porque ya no es suficiente ofrecer metros cuadrados bien ubicados. Ir a la oficina debe valer la pena y es por eso que las empresas buscan espacios que respondan a cómo trabajan sus equipos hoy, con flexibilidad real, infraestructura de primer nivel y una experiencia que impulse la productividad desde el primer día. Esa es precisamente la propuesta que WeWork lleva más de una década perfeccionando a escala global y local», señaló el Presidente de WeWork Latinoamérica, Claudio Hidalgo. 

Fuga hacia la calidad: el fenómeno que redefine el mercado

Consultoras líderes como CBRE, Cushman & Wakefield y Colliers documentan en sus últimos reportes un fenómeno que los especialistas llaman «fuga hacia la calidad»: la demanda corporativa se concentra en edificios premium con menor vacancia, mejor equipamiento y ubicaciones estratégicas. Ubicaciones como El Golf y Nueva Las Condes cerraron en 2025 con tasas de vacancia inferiores al 4%, con contratos que se cierran incluso antes de que los edificios reciban su recepción final.

Esta dinámica no responde solo a la vuelta masiva a la presencialidad. Responde a un cambio en la manera en que las empresas conciben el espacio físico de trabajo. Tras años de experimentación con el teletrabajo total, las organizaciones chilenas han encontrado un nuevo equilibrio: el modelo híbrido, donde la oficina debe ganarse su lugar compitiendo con la comodidad del hogar. El resultado es una demanda más exigente, que premia el diseño, los servicios, la conectividad y la experiencia del colaborador.

Los datos respaldan esta tendencia. Según un estudio reciente realizado por WeWork y PageGroup, titulado “IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral”, cerca de 1 de cada 3 trabajadores chilenos prioriza los escritorios y sillas ergonómicas y el estacionamiento accesible (35% cada uno) como los principales cambios que debería incorporar su lugar de trabajo, seguido de las zonas de descanso y dispersión (34%). El internet rápido y estable y las áreas de trabajo silenciosas también figuran entre las demandas más relevantes (27% cada una). En conjunto, estas preferencias confirman que la fuerza laboral en Chile no solo busca comodidad física, sino entornos que potencien su concentración y productividad.

Según datos de Buildings, empresa especializada en inteligencia del mercado inmobiliario corporativo, la preferencia por oficinas habilitadas, listas para usar con mobiliario y servicios incorporados, alcanzó el 79% de la demanda en el último trimestre de 2025. El tamaño también ha cambiado: los formatos entre 100 y 600 m² concentran el 70%, reflejando estrategias de ocupación más eficientes y modulares.

Productividad, bienestar y flexibilidad: los tres pilares de la nueva demanda

Las decisiones de ocupación de las empresas en Chile responden cada vez más a criterios que, hace cinco años, eran considerados como complementarios. Las organizaciones evalúan si un espacio favorece la concentración y el trabajo colaborativo, si cuenta con áreas de descanso y si dispone de tecnología que elimine fricciones en el día a día. En paralelo, los departamentos de recursos humanos reconocen que el entorno físico de trabajo es un factor determinante para atraer y retener talento.

A esto se suma una variable que ha cobrado relevancia estratégica: la flexibilidad. Las empresas requieren espacios que se ajusten a sus ciclos de crecimiento sin comprometer su agilidad financiera. 

En este contexto, el modelo de espacios de trabajo flexible se consolida no como una alternativa a la oficina tradicional, sino como una respuesta estructural a las nuevas exigencias del mercado. WeWork, con su sede estratégica en Las Condes, ofrece a empresas de todos los tamaños la posibilidad de acceder a infraestructura de primer nivel, diversos servicios incluidos y contratos adaptables, sin los costos fijos y los tiempos de implementación que implica una oficina convencional.