SSD y USB: Diferencias y similitudes entre las principales tendencias de almacenamiento físico

  • Capacidad, interfaz, velocidad y seguridad son variables que coinciden y contrastan, principalmente por el tipo de usuario.

El almacenamiento de datos digitales ha tenido grandes transformaciones en la medida que pasan los años. Desde los históricos disquetes de 8 pulgadas a versiones más pequeñas y la consolidación del disco duro (tanto interno como externo), la industria avanzó a tecnologías flash, mucho más resistentes, como son las unidades USB (pendrives) y las de estado sólido (SSD). Estos dos formatos prevalecen hoy, en versiones que los hacen ser similares, pero con marcadas diferencias dependiendo del tipo de uso.

Capacidad de almacenamiento: Por ahora el SSD lleva la delantera

Una de las principales diferencias es la capacidad de almacenamiento. Mientras que los primeros USB ofrecían tan solo 8MB, hoy las capacidades más altas promedian los 512GB en unidades de nivel usuario. Por su parte, los SSD pioneros son mucho más jóvenes, ofreciendo 128GB en sus etapas iniciales. Actualmente existen modelos de hasta 4TB o más.

Francisco Silva, Country Manager Chile-Perú de Kingston Technology, explica que “en cuanto a estética y portabilidad, las diferencias entre USB y SSD han disminuido de manera notable, muy especialmente en lo relacionado con SSD externos, ya que los últimos lanzamientos incluyen unidades que caben en el bolsillo y que prescinden de cables para conectarse a diversos dispositivos. Todavía existen grandes diferencias en velocidad y performance, por lo que es importante entender las distintas tecnologías, de acuerdo con el uso que cada persona quiera darle a la unidad, y así tomar la decisión correcta”.

Interfaz: Otra gran diferencia

Entre las tecnologías que difieren, si bien tanto USB y SSD son unidades Flash (memoria no volátil), estos últimos, en sus versiones internas, han evolucionado desde el clásico estándar SATA (Serial ATA, que es la interfaz para conectarse con un computador u otro dispositivo) al nuevo formato NVMe PCIe, exclusivo para unidades de estado sólido, que ofrece velocidades notoriamente superiores para transferir y procesar archivos, de hasta 20Gbps1. Un ejemplo de este tipo de unidades es el SSD Kingston FURY Renegade.

En tanto, si de velocidad se trata, tanto los USB como SSD externos definen su interfaz según el puerto USB. El estándar más reciente es el tipo 3.2 Gen2, que admite velocidades de hasta 10Gbits/s2. En este punto, Kingston destaca los sus SSD externos XS1000 y XS2000, el Dual Portable SSD y los USB DT DUO Gen 2.

En todos los casos, se trata de velocidades muy superiores a lo ofrecido por los clásicos discos duros, y optar por uno u otro dependerá de si es para uso intensivo o solo para transportar archivos.

Encriptación: Un punto en común, aunque especializado

Otra similitud entre USB y SSD es el cifrado, o más conocido como encriptación. Las unidades más seguras poseen cifrado por hardware, que implica que el controlador está ubicado físicamente dentro de la unidad y no en un software “hackeable”, por lo que ofrece el máximo estándar de seguridad existente hasta hoy.

Sin embargo, se trata de una tecnología presente en USB y SSD muy específicos, destinados a usos de manejo de información extremadamente confidencial. En el caso de Kingston, la marca cuenta con su línea de productos IronKey, que ofrece unidades en distintos formatos, incluyendo un teclado digital o físico para tipear la contraseña. Al décimo intento fallido, el sistema elimina automáticamente la totalidad de los datos almacenados.

Sin duda, tanto las unidades de estado sólido como los denominados pendrives seguirán evolucionando, al punto de ser muy similares en lo estético. Pero en cuanto a prestaciones, existen diversas dimensiones que los seguirán haciendo muy distintos, y por ende coexistiendo en medio del cambiante y exigente entorno tecnológico.

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