Agentes de IA en las empresas: El potencial que exige una nueva mirada

El uso de agentes de inteligencia artificial autónomos crece con fuerza en sectores como minería, energía e industria, pero la seguridad avanza muy por detrás de la adopción. Se abre así una nueva superficie de riesgo que la mayoría de los directorios aún no tiene en su radar.

La inteligencia artificial dejó de solo responder preguntas. Hoy los «agentes de IA» interpretan instrucciones, toman decisiones y actúan de forma autónoma dentro de las redes corporativas. Esa autonomía promete grandes ganancias de productividad, pero cuando se despliega sin la gobernanza adecuada, también abre una nueva superficie de riesgo que muchas organizaciones no saben que existe.

El fenómeno ya es masivo. Según una encuesta global de la Cloud Security Alliance (CSA) publicada en abril de 2026, que consultó a más de 400 profesionales de TI y ciberseguridad de distintos tamaños y regiones del mundo, el 82% de las organizaciones tiene agentes de IA desconocidos operando en su infraestructura y el 65% ya experimentó incidentes de seguridad relacionados con estos agentes en los últimos 12 meses. De ese grupo, un 61% reportó exposición de datos, un 43% interrupciones operativas y un 35% pérdidas financieras.

“Vemos empresas que adoptan agentes de IA a gran velocidad, especialmente en sectores intensivos en datos, pero sin la gobernanza adecuada para controlarlos. La pregunta ya no es si adoptar IA agéntica, sino cómo gobernarla. Las empresas que despliegan agentes autónomos sin visibilidad, control de permisos ni auditoría están abriendo una puerta que no saben que existe», advierte Pablo García, BDM Cyber de TIVIT.

De la persona infiltrada al agente autónomo

Durante años, los riesgos internos de seguridad se asociaron principalmente a errores o descuidos de las personas. Hoy, a esa dimensión se suma la de un agente de IA con acceso a sistemas críticos, bases de datos y plataformas financieras que, sin la supervisión adecuada, puede ampliar la superficie de exposición. El desafío se agrava con el fenómeno del «Shadow AI», es decir, el uso de herramientas de inteligencia artificial sin autorización ni supervisión de los equipos de tecnología.

El Cost of a Data Breach Report 2025, elaborado de forma independiente por el Ponemon Institute, reveló que el 97% de las organizaciones que sufrieron un incidente de seguridad relacionado con IA carecía de controles de acceso adecuados, y que el 63% no cuenta con políticas de gobernanza para gestionar la IA o prevenir el Shadow AI. Los incidentes de Shadow AI ya representan el 20% de todas las brechas y agregan, en promedio, 670.000 dólares al costo de un incidente.

La amenaza también tiene una cara ofensiva. En mayo de 2026, investigadores de Google detectaron el primer ataque real que utilizó inteligencia artificial para explotar una vulnerabilidad de «día cero», es decir, una falla desconocida para la que aún no existía defensa, confirmando que la IA ofensiva ya es una realidad.

Sectores críticos en la mira

El desafío es especialmente sensible en minería, energía e industria, donde los agentes de IA evolucionan desde la automatización de tareas administrativas hacia la ejecución de flujos de trabajo completos. En estos entornos, un agente con acceso a sistemas operacionales (OT) requiere una gestión especialmente cuidadosa, porque un incidente puede escalar desde lo digital hacia lo físico.

Frente a este escenario, TIVIT recomienda gobernar la IA agéntica desde el diseño y no como un parche posterior. Esto implica aplicar el principio de menor privilegio a cada agente, implementar visibilidad y auditoría sobre sus acciones, detectar y ordenar el Shadow AI, y elevar el tema a nivel de directorio. La IA agéntica será uno de los grandes motores de productividad de la década, y su potencial se aprovecha plenamente cuando la seguridad avanza al mismo ritmo que la innovación.

Sobre TIVIT

TIVIT es una multinacional que conecta tecnología para un mundo mejor. A través de líneas de negocio en constante evolución, la compañía apoya a empresas con soluciones de nube (pública, híbrida y privada), habilita entornos seguros mediante servicios de ciberseguridad, desarrolla tecnologías con foco en inteligencia artificial y ofrece servicios orientados a la automatización y soluciones SaaS. A través de proyectos de transformación digital, TIVIT impacta a millones de personas diariamente. La empresa forma parte del Grupo Almaviva, un ecosistema global presente en 21 países y con más de 45 mil profesionales. Más información en www.tivit.com y en sus redes sociales LinkedIn e Instagram.

Agentes de IA: el riesgo que los directorios de la región aún no gobiernan

Cada agente de IA que una organización despliega necesita exactamente lo mismo que un empleado: credenciales, permisos y acceso a sistemas. La diferencia es que a este nadie lo entrevistó, nadie firmó su contrato y, con frecuencia, nadie sabe que está ahí.

Eso importa porque el modo de operar de los atacantes ya cambió. El Global Threat Report 2026 de CrowdStrike, que analizó la actividad de 281 grupos adversarios durante 2025, encontró que el 82% de las detecciones no involucró malware. Los atacantes ingresan con credenciales legítimas y herramientas propias del sistema operativo. No fuerzan la puerta: inician sesión.

De ahí la pregunta incómoda: ¿cuántos agentes de IA está operando su organización en este momento?

La Cloud Security Alliance consultó en abril de 2026 a 418 profesionales de TI y seguridad. El 68% declaró tener buena visibilidad sobre sus agentes. El 82% descubrió, durante el último año, agentes que no sabía que existían. Y solo el 21% tiene un proceso formal para darlos de baja: el resto queda activo, con permisos y credenciales vigentes, mucho después de haber cumplido su función.

En entornos industriales esa cuenta deja de ser digital. Team82, el grupo de investigación de Claroty, analizó más de 200 ataques contra sistemas ciberfísicos a lo largo de doce meses: más de ocho de cada diez llegaron por acceso remoto a activos expuestos a internet, y el 66% comprometió interfaces HMI o sistemas SCADA, los que gobiernan procesos físicos. No hacen falta exploits sofisticados cuando hay accesos disponibles. En minería, energía o industria, un agente con permisos hacia el entorno operacional es simplemente una puerta más.

El punto de partida regional tampoco ayuda. El informe Ciberseguridad 2025 del BID y la OEA, elaborado con el Global Cyber Security Capacity Centre de la Universidad de Oxford sobre 30 países, ubica la protección de infraestructura crítica entre las dimensiones menos maduras de América Latina, y advierte de forma explícita que la rápida adopción de inteligencia artificial está amplificando riesgos existentes y exige actualizar con urgencia los marcos de gobernanza.

Y en Chile hay un plazo concreto. La Ley 21.663 obliga a los operadores bajo su alcance a entregar alerta temprana al CSIRT Nacional dentro de las 3 horas siguientes a detectar un incidente con efectos significativos.

Difícilmente se puede reportar en tres horas lo que no se sabía que estaba operando.

«La pregunta ya no es si adoptar IA agéntica, sino cómo gobernarla. Las empresas que despliegan agentes autónomos sin visibilidad ni control de permisos como los que requiere un empleado, están abriendo una brecha que con el tiempo puede impactar el negocio», advierte Pablo García, de TIVIT.

Cinco medidas con las que se puede iniciar:

  1. Inventariar cada agente en operación y asignarle un dueño responsable.

  2. Aplicar el principio de menor privilegio y revisar los permisos efectivos.

  3. Registrar qué hizo cada agente, sobre qué sistema y con qué credencial.

  4. Definir un proceso de baja: ningún agente retirado conserva accesos.

  5. Segmentar los entornos OT y exigir aprobación humana en acciones irreversibles.

La IA agéntica será uno de los grandes motores de productividad de la década. Pero esa productividad se sostiene sobre el gobierno o control, no a pesar de él.