Ciclista logró 2 récor guiness: Bajó de espalda y sobre una rueda por trampolín olímpico de esquí

  • Tomomi Nishikubo descendió 136,6 metros por el Estadio de Saltos de Esquí de Hakuba pedaleando hacia atrás, en equilibrio únicamente sobre su rueda delantera y con pendientes de hasta 37,5 grados. La hazaña le valió dos récords Guinness.

Bajar pedaleando hacia atrás por un trampolín olímpico de esquí y sobre una sola rueda a más de 60 kilómetros por hora. Eso fue lo que el ciclista japonés de trial Tomomi Nishikubo logró en el Estadio de Saltos de Esquí de Hakuba, en Nagano, Japón, concretando una maniobra que nadie había intentado y que le significó dos nuevos récords mundiales Guinness: uno de pendiente y otro de distancia.

El descenso duró 35 segundos y cubrió 136,6 metros por una superficie con inclinaciones de hasta 37,5 grados. Durante todo el trayecto, Nishikubo ejecutó un «fakie nose manual»: rodó marcha atrás manteniendo el equilibrio exclusivamente sobre la rueda delantera, sin que la trasera tocara el suelo en ningún momento.

Detrás de esos 35 segundos hay dos años de trabajo. El ex campeón japonés de trial, conocido por producciones virales como «Ninja Rider» y «Ride to Survive», visitó por primera vez el recinto en agosto de 2024. Sus 35 primeros intentos en junio de 2025, terminaron todos en fracaso, pero le entregaron la información que necesitaba y mandó construir una réplica del trampolín, una colina de 10 metros con la misma inclinación máxima, para practicar y resolver el problema central de la hazaña: cómo lograr que un neumático se agarre a una superficie diseñada para deslizar.

La solución llegó por partes. Los neumáticos de mountain bike de compuesto blando y dibujo agresivo ofrecían la mejor adherencia, pero el recinto prohibía modificarlos con clavos metálicos. Una semana antes del desafío, Nishikubo descubrió que la cera que dejaban las ruedas sobre la pista podía neutralizarse instalando unos 100 metros de malla, lo que multiplicó la tracción y la velocidad incluso en el tramo más empinado.

Ese avance trajo un problema inesperado. Con más agarre, la fuerza de frenado aumentó tanto que los frenos comenzaron a sobrecalentarse: los discos y las pastillas se quemaban tras cada bajada larga. El primer día del intento definitivo, en 2026, se fue en constatar el fenómeno. El segundo día destruyó casi los diez discos de repuesto disponibles y un amigo tuvo que manejar desde Yokohama hasta Hakuba para llevarle recambios y permitir que el desafío continuara. Al tercer día, el cambio de pastillas de resina por unas metálicas resolvió el manejo del calor y abrió la puerta al descenso definitivo.

La maniobra final se completó ante los veinte integrantes del equipo de producción y la familia del propio Nishikubo, testigos de un descenso que combinó por primera vez el ciclismo de trial con la infraestructura de los deportes de invierno.

Revisa la hazaña aquí: https://www.youtube.com/watch?v=a3xaFiBBkNE