Día Nacional del Cobre y los desafíos hacia la electrificación en la minería

En medio de la conmemoración del Día de la Nacionalización del Cobre – 11 de julio de 1971 – desde Equans repasan los principales retos que tiene la industria minera chilena para los próximos años: barreras ambientales, la logística hacia la sustitución del diésel por energías limpias, la electrificación que incluye sistemas de almacenamiento energético (BESS) y la implementación de sistemas de electromovilidad de alta potencia, como el Trolley Assist en el transporte pesado.
Este 11 de julio, Chile conmemora un nuevo Día Nacional del Cobre con la mirada puesta en un cambio de paradigma ineludible: la extracción ya no solo debe ser rentable, sino estrictamente limpia. El metal rojo es la columna vertebral de la electrificación urbana, la supervivencia de las ciudades modernas y la fabricación de tecnología a nivel global. Sin embargo, su proceso de extracción sigue ligado a un consumo energético masivo, principalmente de combustibles fósiles, lo que genera importantes desafíos ambientales y requiere una oferta calificada de mano de obra para desarrollar toda la proyección de inversión que esto demanda. La gran minería busca erradicar esta realidad, por ejemplo, mediante la implementación de catenarias eléctricas de alta potencia en los yacimientos, y también suman el desarrollo de otros mecanismos de generación y almacenamiento energético, como plantas fotovoltaicas (PV) combinadas con sistemas BESS.
A nivel macro, el peso del mineral en la economía nacional es indiscutible. El Reporte Anual 2025 del Consejo Minero revela que las exportaciones mineras alcanzaron los USD 63 mil millones, equivalentes al 59% de las exportaciones nacionales. El aporte fiscal del sector llegó preliminarmente a USD 7.420 millones, representando cerca del 10% de los ingresos fiscales totales. El número de empleos directos en la minería alcanzó las 305 mil personas promedio, su nivel más alto en al menos quince años. Mantener estas cifras y el liderazgo mundial como principal exportador cada vez exige más que cada tonelada de cobre extraída cumpla con los estándares de emisión más exigentes de seguridad y calidad en el mercado internacional.
La respuesta técnica a este desafío radica en gran parte en la electrificación de los camiones de extracción (CAEX). Estos gigantes con más de 300 toneladas de material consumen miles de litros de diésel diarios al cubrir circuitos de transporte del mineral con pendientes pronunciadas, entre otros desafíos en la ruta. Desde Equans Chile -empresa de servicios multitecnicos para industrias especializadas como la minería-. destacan que el sistema Trolley Assist cambia las reglas del juego al conectar estos vehículos directamente a catenarias aéreas de alta tensión, permitiendo que los motores eléctricos de tracción (MT) en cada una de sus ruedas operen con energía limpia, por ejemplo, en las rampas de salida, reduciendo el consumo de diésel hasta en un 80% y elevando la velocidad de ascenso.
Sin embargo, desplegar esta infraestructura en geografías extremas implica un nivel de ingeniería superlativo. Un estudio técnico publicado por la revista científica MDPI sobre la viabilidad del sistema Trolley en minas a cielo abierto revela que el montaje, la alineación milimétrica y la calibración de las líneas de alta tensión deben soportar no solo el peso y la vibración constante de los CAEX, sino también condiciones de polvo en suspensión y oscilaciones térmicas brutales en el desierto.
El mantenimiento de estas redes aéreas requiere de una precisión quirúrgica. Una investigación del IEEE sobre protocolos de seguridad en redes eléctricas mineras concluye que la tolerancia a fallos debe ser nula. Una caída de tensión o un desajuste en los pantógrafos paraliza la cadena productiva con pérdidas millonarias y representa un riesgo eléctrico crítico en el rajo de operaciones, exigiendo sistemas de monitoreo y respuesta en tiempo real.
«El desafío no está solo en instalar la tecnología, sino en garantizar una operatividad sin interrupciones en condiciones extremas», explica Patricio Varas, Director de Operaciones de Zona Norte de Equans Chile. «El mantenimiento de sistemas de alta potencia como el Trolley Assist exige protocolos especializados y personal altamente calificado. Estamos hablando de redes energizadas operando en un entorno dinámico, donde la seguridad de la línea de potencia y de los operadores es la prioridad absoluta para el éxito de la producción de cobre sustentable».
El futuro de la actividad económica chilena dependerá en gran medida de la capacidad de dominar esta alta ingeniería. De acuerdo con el informe «El Futuro del Cobre» elaborado por la consultora financiera S&P Global, la demanda mundial de este mineral se duplicará hacia el año 2035, traccionada por la electromovilidad y las energías renovables. En esta próxima década, para mantener su posición de liderazgo, la minería chilena tendrá el desafío de transformarse hacia infraestructuras como las catenarias de alto tonelaje, demostrando que el principal motor de nuestra economía se alimenta de energía limpia.
