El CINE DIRECTO definirá la cartelera de los Clásicos de Matiné de agosto en Centro Arte Alameda


Durante agosto, los Clásicos de Matiné en Centro Arte Alameda estarán dedicados al DIRECT CINEMA (o CINE DIRECTO), una de las corrientes más influyentes de la historia del documental. Surgido en Estados Unidos a fines de la década de 1950, el movimiento buscó registrar la realidad con la menor intervención posible por parte del cineasta. El ciclo proyectará 5 películas, en funciones únicas: Titicut Follies (1967), Salesman (1969), Streetwise (1984), Grey Gardens (1975) y Don’t Look Back (1967). Las entradas ya están disponibles en PASSLINE.
Inspirado en los principios del fotoperiodismo y favorecido por la aparición de cámaras de 16 mm y equipos de sonido sincrónico más livianos y portátiles, el Direct Cinema llevó el documental a las calles, permitiendo seguir a personas e instituciones en el desarrollo natural de los acontecimientos. Su propuesta fue eminentemente observacional: prescindir de guiones, entrevistas y narraciones en off para privilegiar la experiencia directa de los hechos.

La sincronización entre imagen y sonido reforzaba la idea de que la realidad podía registrarse sin manipulación posterior, dejando que fueran las acciones, los silencios y las relaciones entre los personajes los que construyeran el relato. Aunque suele compararse con el cinéma vérité francés, ambas corrientes difieren en un aspecto fundamental: mientras el cinéma vérité incorpora al realizador como un agente que interactúa con los sujetos filmados, el Direct Cinema aspira a una presencia lo más discreta posible detrás de la cámara.
La selección comienza el viernes 7 de agosto, a las 17:00 horas, con Titicut Follies (1967), el debut cinematográfico de Frederick Wiseman. Considerada una obra fundamental del cine documental, la película observa sin comentarios ni explicaciones la vida cotidiana dentro de un hospital psiquiátrico de Massachusetts, revelando la dureza de sus prácticas y convirtiéndose en un retrato implacable de una institución estadounidense. Su crudeza provocó que permaneciera censurada durante años en distintos estados del país.
El viernes 14 de agosto, a las 17:00 horas, se exhibirá Salesman (1969), dirigida por Albert y David Maysles junto a Charlotte Zwerin. El documental acompaña a cuatro vendedores de biblias puerta a puerta mientras recorren Estados Unidos, capturando el frágil equilibrio entre la persuasión, la frustración y la supervivencia. Considerada una de las grandes obras del Direct Cinema, la película ofrece una mirada incisiva sobre el sueño americano y el capitalismo.
La programación continúa el viernes 21 de agosto, a las 17:00 horas, con Streetwise (1984), de Martin Bell. Filmado en Seattle junto a la fotógrafa Mary Ellen Mark y la periodista Cheryl McCall, el documental retrata la vida en la calle: nueve adolescentes, desde niños, se han visto arrojados al sórdido mundo de adultos marginales. Los personajes son Rat, que bucea en contenedores de basura; Tiny, quien sueña con tener una granja y caballos; Shellie, descrita a menudo como baby-faced, y DeWayne, abandonado por su madre y con su padre tras las rejas.
El viernes 28 de agosto, a las 17:00 horas, será el turno de Grey Gardens (1975), realizado por Albert y David Maysles junto a Ellen Hovde y Muffie Meyer. La película sigue la extraordinaria vida de Edith Bouvier Beale y su hija Edie, tía y prima de Jacqueline Kennedy Onassis, quienes habitan una deteriorada mansión en East Hampton. Gracias a la cercanía alcanzada por los cineastas, el documental se transforma en un retrato inolvidable sobre el aislamiento, la excentricidad y el complejo vínculo entre madre e hija.
El ciclo culminará el sábado 29 de agosto, a las 19:00 horas, con Don’t Look Back (1967), de D. A. Pennebaker, registro de la gira de Bob Dylan por el Reino Unido en 1965. Más que un documental musical, la película captura el momento en que Dylan deja atrás su imagen de referente del folk para convertirse en una figura central del rock. Pennebaker resumía el espíritu del Direct Cinema con una idea que atraviesa toda la programación: no hacen falta actores ni un guion para contar una historia cautivadora; basta con encontrar a una persona en un momento decisivo de su vida y registrar la verdad tal como ocurre frente a la cámara.
LAS ENTRADAS YA ESTÁN DISPONIBLES EN PASSLINE.
