Fiestas Patrias y liquidez: qué pueden hacer las pymes para que los gastos de septiembre no las tomen por sorpresa

  • Desde Maxxa entregan criterios para proyectar estos gastos dentro del flujo de caja y definir en qué momento tiene sentido buscar financiamiento y cuándo es solo un parche.

Septiembre puede generar un desfase de caja para las pymes que deben aumentar sus gastos antes de recibir los ingresos de Fiestas Patrias. Los aguinaldos y la compra anticipada de insumos elevan los desembolsos del mes, mientras una parte de las ventas asociadas a la celebración ingresa posteriormente.

Este escenario coincide con un aumento de los costos laborales, porque de acuerdo con el índice nominal del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en mayo se registró un alza interanual de 7,9%, lo que estrecha aún más el margen de las pymes frente a los compromisos adicionales de septiembre.

«Tener los recursos para los insumos y aguinaldos de septiembre requiere planificación. Sin preparación, la pyme puede terminar recurriendo a financiamiento en condiciones menos convenientes», señala Felipe Hirane, Gerente de Finanzas de Maxxa.

Proyectar antes de que llegue septiembre

Desde Maxxa precisan que el primer paso es incorporar estos desembolsos a la proyección financiera con suficiente anticipación, identificando cuáles son obligatorios, cuáles son discrecionales y cuáles pueden postergarse sin afectar la operación. Un caso interesante es el del aguinaldo: en materia legal, la Dirección del Trabajo (DT) ha establecido que en el sector privado no existe una obligación general de entregarlo, pero sí es exigible cuando está establecido en el contrato individual o colectivo, o si se ha constituido como cláusula tácita por haberse otorgado de forma constante.

«Cuando una empresa entrega aguinaldo de manera consistente durante varios años, ese desembolso debe incorporarse a la planificación habitual del negocio. Entonces, deja de ser un gasto opcional y pasa a ser un compromiso que hay que presupuestar con la misma disciplina que un pago de proveedores», agrega Hirane.

Lo que reciben los trabajadores por aguinaldo permite dimensionar el gasto que enfrentan las empresas en septiembre. De acuerdo con un estudio realizado por Laborum el año pasado, un 68% de los trabajadores afirma que el bono de Fiestas Patrias que recibe suele estar entre $30.000 y $50.000; un 19% recibe entre $50.000 y $100.000, y un 13% obtiene más de $100.000.

Estos rangos pueden servir como referencia para que cada pyme defina un monto acorde con su realidad financiera, sin necesidad de igualar lo que pagan empresas de mayor tamaño ni comprometer su liquidez por seguir un estándar que no se ajusta a su capacidad de pago.

¿Necesidad puntual o problema estructural?

Según Maxxa, solicitar financiamiento no siempre es señal de problemas, pero tampoco debería ser una decisión que se tome sin reflexión. La diferencia está en el origen de esa necesidad y en la capacidad de la empresa para asumirla.

«Una necesidad puntual de liquidez tiene un origen identificable —en este caso, la concentración de gastos en septiembre— y una fecha de término clara, una vez que se normalizan los flujos en octubre. Un problema estructural, en cambio, se repite mes a mes, independientemente de la temporada, y generalmente refleja un desajuste entre los plazos de cobro y pago de la empresa. Confundir uno con otro puede llevar a una pyme a evitar un crédito que sí tiene sentido, o a endeudarse para cubrir un problema que el financiamiento no va a resolver», explica Hirane.

En el primer caso, el financiamiento de corto plazo puede ser una alternativa, siempre que la empresa tenga previsto cómo lo pagará. Si la necesidad responde a un problema estructural, sumar deuda puede terminar ocultando una situación que requiere una revisión más profunda de las finanzas.