La inestabilidad geopolítica está revelando el costo de una ingeniería fragmentada

Cuando las crisis se acumulan, los proyectos que operan en silos pasan de ser “ineficientes” a representar un alto riesgo, afirma Greg Pada, vicepresidente sénior y director del negocio de Ingeniería de AVEVA
En medio del prolongado conflicto en Medio Oriente, el mundo está entrando en una era de crisis permanente. Durante los últimos cinco años, la pandemia de Covid, la guerra en Ucrania, los shocks inflacionarios y las crisis energéticas han sacudido los cimientos de la industria y de la economía global.
Para el sector de ingeniería, procura y construcción (EPC, por sus siglas en inglés), esto está dando lugar a una nueva etapa de complejidad industrial. En infraestructura energética, activos marítimos, centros de datos y manufactura, los proyectos son cada vez más grandes, están más electrificados y sus operaciones están más interconectadas que nunca.
Greg Pada, vicepresidente sénior y director del negocio de Ingeniería de AVEVA, explica que “el inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán el 28 de febrero, que provocó un fuerte aumento de los precios de la energía y sometió a las cadenas de suministro a una mayor presión, representó mucho más que otra disrupción geopolítica. Marcó el fin de la logística global predecible que durante décadas sostuvo los proyectos EPC. En su lugar, estamos ante algo más cercano a una disrupción continua —shocks geopolíticos, eventos climáticos e inestabilidad de los mercados— que ya no se manifiesta como incidentes aislados, sino como presiones que se superponen”.
En efecto, la incertidumbre en las cadenas de suministro está dificultando la estimación de costos, mientras que los plazos de entrega y los precios de los materiales continúan siendo volátiles. Algunos contratistas están abordando esta situación desde el punto de vista contractual, incorporando rangos de precios y cláusulas de ajuste que trasladan parte de esa incertidumbre a los clientes, pero esto solo puede ser una solución temporal.
Al mismo tiempo, algunas empresas continúan exigiendo contratos a precio fijo a pesar de la volatilidad persistente. Esto eleva los precios y reduce la competencia, ya que las empresas más pequeñas no pueden participar en licitaciones de contratos que superan su tolerancia al riesgo.
“Este nuevo entorno está poniendo en evidencia cuán desconectados han estado tradicionalmente los proyectos EPC. Estos han dependido de flujos de trabajo altamente centrados en documentos y fragmentados entre contratistas, hojas de cálculo, correos electrónicos y entornos de datos aislados”, comenta el ejecutivo de AVEVA.
Ponerse al día con la complejidad
La magnitud de este riesgo es cada vez más evidente. Un estudio publicado en 2025 en Energy Research & Social Science analizó 662 proyectos de infraestructura energética en 83 países y encontró que más de tres quintas partes registraron sobrecostos.
Los investigadores revelaron que los proyectos de infraestructura energética costaron, en promedio, alrededor de un 40% más de lo previsto originalmente, y que los retrasos fueron más frecuentes en los proyectos de gran escala y tecnológicamente novedosos.
“Si bien estos sobrecostos obedecen a múltiples factores —entre ellos, la volatilidad de las cadenas de suministro y la incertidumbre regulatoria—, la fragmentación de los entornos de ingeniería y de datos contribuye cada vez más a fallas de coordinación, ineficiencias de diseño y riesgos operativos en los proyectos”, advierte Greg Pada.
Operaciones “vivas”
Las empresas EPC están reconociendo que los entornos de ingeniería no pueden permanecer aislados de los entornos operativos. En lugar de tratar el diseño, la procura, la construcción y la entrega como fases independientes con entornos de datos separados, están trabajando para crear modelos digitales de activos que conserven su valor durante todo el ciclo hasta llegar a las operaciones del cliente.
La industria avanza hacia un “modelo operativo vivo”: una representación digital del activo actualizada continuamente, capaz de respaldar cambios de ingeniería, optimización de operaciones, planificación del mantenimiento y gestión del ciclo de vida a largo plazo. Para las empresas EPC, el objetivo es entregar un activo digital plenamente confiable y con verdadero significado operativo.
Esto está impulsando un creciente interés en los stacks integrados de ingeniería: entornos que reúnen en una única arquitectura conectada soluciones que tradicionalmente funcionaban de manera independiente para diseño eléctrico, tuberías, instrumentación, simulación, gestión de activos y monitoreo operacional.
Una era de cambio continuo
La relevancia más amplia de esta transformación es que la digitalización de las empresas EPC está entrando en una nueva etapa. Este cambio tiene implicaciones importantes para la resiliencia del sector. Los acontecimientos de principios de 2026 han hecho visible, a una escala global sin precedentes, el costo de la fragilidad. La misma lógica se aplica a nivel de cada proyecto.
“En un mundo en el que la “crisis permanente” ha pasado a formar parte del vocabulario industrial y global, las empresas EPC necesitan mantener la continuidad y el control de proyectos complejos sometidos a presión. Y para lograrlo se requieren datos confiables y conectados, desde el diseño inicial hasta la entrega final”, finaliza el ejecutivo de AVEVA.
