La ronda del Sol y la Luna: El Centro Cultural La Moneda inaugura exposición interactiva para que niños y niñas exploren el ciclo del día y la noche

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Creada por la artista, ilustradora y autora chilena, Andrea Franco, la muestra invita a recorrer el amanecer, el día, el atardecer, el sueño y la noche a través de ilustraciones y juegos de luces y sombras en la Galería Cero del Centro Cultural La Moneda, la primera en Chile dedicada exclusivamente a la primera infancia. Murales pintados a mano, cajas de luz, objetos en relieve y un teatrillo interactivo componen esta experiencia sensorial pensada para niños y niñas de 0 a 8 años.
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La exposición destaca la importancia de que los niños y niñas conozcan y transiten por los ciclos del día y la noche, ofreciendo intervenciones que potencian la imaginación y la fantasía, mientras entregan la certeza y la seguridad que representan la salida del Sol y la Luna a diario. A través de este recorrido, estos conceptos se presentan como fuerzas opuestas y complementarias que estructuran la vida cotidiana, contribuyendo a construir un sentido de pertenencia en el mundo.
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Organizada por el Centro Cultural La Moneda con el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la exhibición se inaugurará el 11 de junio y permanecerá abierta hasta mayo de 2027.
Cada mañana sale el Sol y cada noche aparece la Luna. Esa certeza, tan cotidiana como vital, es el punto de partida de La ronda del Sol y la Luna, la nueva exposición diseñada para niños y niñas, organizada por el Centro Cultural La Moneda (CCLM) junto al Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, y creada íntegramente por la artista, ilustradora y autora chilena, Andrea Franco, quien en su obra explora desde hace años los ciclos naturales como eje creativo.
El ritmo circadiano es el reloj biológico interno que sincroniza nuestros cuerpos de forma inconsciente con el ciclo natural de la luz y la oscuridad. Cuando sale el Sol, el cerebro activa un estado de alerta; cuando anochece, prepara nuestro cuerpo para el descanso. De este modo, no se trata de fenómenos externos; más bien están relacionados con nuestra biología, y esta es una de las bases fundamentales con las que la infancia construye su sentido de seguridad y pertenencia en el mundo.
“Detrás de esta propuesta hay una base profunda que tiene que ver con la necesidad de los niños y niñas de percibir el mundo como un lugar seguro, y vivir de manera rítmica –es decir, saber que el Sol volverá y que la noche tiene fin– es una forma fundamental para construir esto. En tiempos donde todo ocurre de manera tan acelerada, volver a los ciclos permanentes de la naturaleza también puede ser una pausa. La ronda del Sol y la Luna busca aportar ese espacio de calma, juego y encuentro para las familias a través de la experiencia del día y la noche”, dice Sofía Epul, jefa de Exposiciones del Centro Cultural La Moneda.
A estas palabras se suman las de Andrea Franco, creadora de la muestra, quien subraya que “la certeza de que cada mañana sale el Sol y que llegada la noche podemos dormir, nos permite comprender que somos parte de un ciclo regido por la naturaleza. El arte ha sido siempre una manera de acompañar a las personas a transitar lo cotidiano: el día asociado a la actividad en el trabajo y el estudio, el juego y las labores, y la noche asociada al descanso y a los temores que puede producir la oscuridad. Con La ronda del Sol y la Luna quise crear un espacio donde las infancias puedan habitar ese tránsito, que trae tantas sorpresas”.
Un universo construido pieza a pieza
Todos los conceptos de La ronda del Sol y la Luna fueron creados por Andrea Franco; desde los murales de la sala, las casas de madera en relieve con ventanas que guardan escenas del día y la noche, las cajas de luz con siluetas caladas en papel recortado, las esculturas de alambre con forma de pájaros que proyectan sombras de colores sobre el público, hasta un teatrillo donde niños y niñas podrán jugar con marionetas y presentar su propia función.
El recorrido está organizado en siete momentos que recrean el ciclo diario completo, comenzando por elementos del día y siguiendo con el atardecer; las luces de este proceso; el dormir; los sueños; la noche; y finalmente el amanecer, todas estaciones con un lenguaje visual propio. Del mismo modo, quienes visiten la exposición podrán escuchar sonidos alusivos a ciertos momentos: cantos de pájaros que asociamos al amanecer, ruidos de la ciudad durante el día y zumbidos de insectos, además del silencio que antecede al sueño.
A su vez, el recorrido muestra que la división entre el día y la noche no es solo visual, sino también simbólica. En la parte diurna de la exposición se reflejan las acciones propias de la infancia, tales como las aventuras, los juegos al aire libre y el encuentro con los otros, mientras que en la parte nocturna aparece el mundo de los cuentos con personajes arquetípicos, como la bruja y el príncipe, además de los animales de las fábulas que cobran vida en un teatro de sombras. Así, es la noche la que guarda ese universo antiguo y misterioso, en el que los niños y niñas se adentran antes de dormir a través de las historias que les cuentan, con la seguridad de que por la mañana saldrá el Sol.
Para Franco, estos cuentos y propuestas de juego no son solo entretenimiento, sino el alimento anímico desde el que la infancia comprende el mundo, construye su realidad y encuentra además un lugar confiable desde donde habitar la fantasía.
Galería Cero: arte en la primera sala expositiva en Chile dedicada a la primera infancia
La nueva muestra La ronda del Sol y la Luna se suma a la programación del Centro Cultural La Moneda dedicada a niños y niñas, con la particularidad de ser la primera exposición cuyos textos están escritos en lenguaje claro, una herramienta de accesibilidad cognitiva que facilita la comprensión de sus contenidos para todas las personas.
Desde su apertura, ha albergado exposiciones creadas y co-curadas por destacadas ilustradoras nacionales, como Francisca Yáñez, cuya muestra inaugural, La maleta infinita, exploró los procesos migratorios a través de figuras de papel y muñecos de trapo; Sol Undurraga, quien presentó El bosque de lo diminuto, exposición curada por Marcela Fuentealba; y Paloma Valdivia, quien ilustró Canción de cuna. A lo largo de su trayectoria, este espacio ha presentado muestras con enfoques en temáticas contemporáneas como los derechos de las infancias, el cuidado del medio ambiente y la literatura infantil y juvenil.
Sobre la artista
Andrea Franco es ilustradora, escritora y Licenciada en Artes con mención en Diseño Teatral de la Universidad de Chile. Cuenta con un diplomado en Ilustración para Publicaciones Infantiles en EINA, estudios de teatro de objetos, escritura e ilustración en el IUNA y un diplomado en literatura infantil y juvenil: teoría, creación y edición.
Su obra transita entre el libro álbum, el teatro de objetos y las artes escénicas, con especial interés en los ciclos de la vida como eje creativo. Entre sus publicaciones destacan Vivo (Pehuén Editores, 2012), editado en Corea en 2022; Angelito (Hueders, 2017); Las Semillas (Una Casa de Cartón, 2022); y La Rueda de la Vida (Una Casa de Cartón, 2022), obra por la que recibió una mención honrosa de la Medalla Colibrí de IBBY Chile y fue seleccionada para exponer en la Feria del Libro de Bolonia en 2023. En 2018 integró la comitiva oficial de autores chilenos en la Bologna Children’s Book Fair. También ha trabajado el teatro de sombras con la compañía Calacaloca y tiene una extensa trayectoria en mediación cultural y fomento de la lectura en bibliotecas públicas de todo el país. Actualmente vive en Valdivia, donde trabaja como maestra de infancias.
Coordenadas
Abierta al público del 11 de junio hasta mayo de 2027 Galería Cero | Nivel -1 Recorrido dedicado a niños y niñas de entre 0 y 8 años Entrada liberada
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