Lactancia materna exclusiva cae de 73% después del parto a 56% a los seis meses

Dolor, dificultades de acople, falta de apoyo después del alta, retorno al trabajo y mitos sobre la producción de leche son algunos de los factores que pueden explicar el descenso. Especialista de la Universidad de La Frontera plantea que Chile debe fortalecer el acompañamiento durante los primeros meses.

La lactancia materna exclusiva alcanza un 73% después del parto en Chile, pero esta cifra desciende a un 56% cuando los niños llegan a los seis meses. Para la académica de la Universidad de La Frontera (UFRO) y especialista en lactancia materna, Dra. Ruth Prieto Gómez, esta disminución no debería interpretarse como un fracaso de las madres, sino como una señal de las dificultades que aparecen durante la transición entre los primeros días de vida y la rutina familiar y laboral.

El desafío chileno no es simplemente conseguir que más mujeres quieran amamantar. Muchas ya quieren hacerlo. El desafío es conseguir que más mujeres que comienzan a amamantar puedan continuar”, explica la especialista.

De acuerdo con el análisis de la académica, las primeras semanas y meses son especialmente relevantes, ya que pueden aparecer problemas como dolor, grietas, congestión mamaria, dificultades de acople, dudas respecto de la cantidad de leche, problemas de succión del recién nacido y falta de asesoría especializada después del alta. A esto se suman el cansancio, la falta de apoyo familiar y, posteriormente, el retorno al trabajo.

Muchas veces una madre no necesita más fuerza de voluntad, sino que alguien observe una toma y resuelva correctamente el problema que está teniendo”, sostiene Prieto, quien plantea que una intervención temprana puede marcar la diferencia entre continuar o abandonar la lactancia.

La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es mantener lactancia exclusiva durante los primeros seis meses, para luego incorporar alimentación complementaria adecuada y continuar amamantando hasta los dos años o más. La leche materna entrega nutrientes y componentes inmunológicos y se asocia con una menor frecuencia de infecciones gastrointestinales y respiratorias, además de beneficios posteriores para la salud.

La especialista enfatiza que el acompañamiento no debería terminar cuando la madre abandona la maternidad. “No basta con enseñar a amamantar en la maternidad; la madre puede tener problemas al tercer, séptimo o decimoquinto día”, advierte.

En ese sentido, uno de los principales desafíos estaría en asegurar continuidad de la atención, acceso a profesionales capacitados y apoyo efectivo en los lugares de trabajo. La evidencia recopilada por la OMS señala que la consejería especializada puede aumentar las tasas de lactancia exclusiva.

Mitos que pueden llevar a abandonar la lactancia

Entre las creencias que pueden generar preocupación está pensar que un bebé que pide pecho frecuentemente no está recibiendo suficiente leche. Sin embargo, la frecuencia de las tomas por sí sola no demuestra una baja producción. También persisten ideas como que un pecho pequeño produce menos leche o que el pecho debe “llenarse” para producirla.

La frecuencia por sí sola no demuestra baja producción”, explica Prieto, quien recomienda solicitar apoyo profesional ante dolor persistente, grietas, fiebre, dificultades de acople, problemas de succión, pocos pañales mojados o escasa recuperación de peso del recién nacido.

Para la académica, superar el 56% de lactancia exclusiva a los seis meses requiere intervenir sobre las condiciones que dificultan su continuidad: seguimiento durante los primeros días después del alta, capacitación de los equipos de salud, consejería especializada e integración de la lactancia en la atención habitual de los centros de salud.

No se trata solamente de decirles a las madres que deben amamantar más tiempo. Hay que modificar las condiciones que hacen difícil hacerlo”, plantea.

El apoyo también debería extenderse a las familias y lugares de trabajo, con distribución de las tareas de cuidado, espacios adecuados para la extracción de leche, tiempos efectivamente respetados y condiciones que permitan a las madres mantener la lactancia al reincorporarse a sus actividades laborales.

La especialista resume el desafío de cara para lo que queda del 2026 en adelante a, “fortalecer lo que funciona significa invertir en consejería, seguimiento posparto, equipos de salud capacitados, apoyo familiar y condiciones laborales reales”.