Open Finance: El verdadero desafío no es compartir datos, sino generar confianza

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El ecosistema fintech chileno está entrando en la fase de implementación de Open Finance bajo la Ley Fintech, pero el principal desafío no es tecnológico sino de confiabilidad, ciberseguridad y gestión del consentimiento.

Chile se encuentra ante uno de los cambios más relevantes en la evolución de su sistema financiero desde la masificación de la banca digital. La implementación gradual del modelo de Open Finance, impulsada por la Ley Fintech, promete transformar la forma en que las personas y las empresas acceden, administran y aprovechan los servicios financieros. Según cifras de FinteChilei, a la fecha opera 540 fintechs en el país (el 69% de ellas nacionales y el resto extranjeras), con una tasa de crecimiento anual de 17% en los últimos seis años.

La promesa es poderosa: un ecosistema más abierto, competitivo, en expansión e innovador, donde los usuarios puedan compartir su información financiera de forma segura para acceder a productos más personalizados, mejores condiciones de financiamiento y experiencias digitales más integradas.

Sin embargo, existe una pregunta que determinará el éxito o fracaso de este nuevo paradigma: ¿están los usuarios dispuestos a confiar sus datos?

Durante años, la conversación se ha centrado en la interoperabilidad, las APIs y los marcos regulatorios. Todos estos elementos son indispensables. Pero la experiencia internacional demuestra que la tecnología y la regulación, por sí solas, no garantizan la adopción.

Y un desafío adicional: la gobernanza de los datos. Compartir información financiera entre múltiples actores exige garantizar que los datos sean consistentes, actualizados, trazables y gestionados bajo reglas claras de responsabilidad. En un ecosistema abierto, la confianza no se construye solo sobre la capacidad de intercambiar información, sino sobre la certeza de que cada dato puede ser validado, auditado y utilizado de forma transparente en todo su ciclo de vida.

Muchas organizaciones siguen abordando Open Finance como un desafío tecnológico o regulatorio. Sin embargo, el verdadero factor de éxito será la confianza. No basta con habilitar APIs o cumplir con la normativa; las instituciones deberán demostrar que son capaces de gobernar sus datos, garantizar su calidad y ofrecer total transparencia sobre cómo se utilizan. La adopción dependerá menos de la tecnología disponible y más de la credibilidad que las organizaciones sean capaces de construir», señala Filipe Cotait, CEO de Stefanini Data & Analytics.

Seguridad, transparencia y control

La verdadera moneda de cambio en Open Finance será la confianza. Y esa credibilidad debe construirse en tres niveles: seguridad, transparencia y control.

Seguridad, porque los usuarios necesitan tener la certeza de que sus datos estarán protegidos frente a amenazas cada vez más sofisticadas. Y las cifras muestran que la preocupación es legítima. Según un estudio de TransUnionii, el 28% de los chilenos que reportaron haber sido víctimas de fraude digital indicó que el intento involucró técnicas de vishing o suplantación telefónica, una de las modalidades más comunes de fraude en el país. Además, las transacciones digitales continúan enfrentando crecientes niveles de intentos de fraude en distintos sectores, mientras que la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) ha reforzado sus alertas sobre esquemas de suplantación de identidad y estafas financieras dirigidas a consumidores y empresas.

En un entorno de Open Finance, donde múltiples actores intercambiarán información financiera mediante APIs y ecosistemas interoperables, la protección de los datos deja de ser un requisito técnico para convertirse en un factor decisivo de seguridad percibida. Los usuarios solo compartirán su información si perciben que existen mecanismos sólidos de autenticación, monitoreo, trazabilidad y gestión del consentimiento que les permitan mantener el control sobre sus datos.

Transparencia, porque las personas deben comprender claramente quién accede a su información, con qué propósito y durante cuánto tiempo. En un entorno donde los datos se convierten en un activo estratégico, la claridad deja de ser un requisito regulatorio para convertirse en un elemento esencial de la experiencia del cliente.

Y control, porque Open Finance solo funcionará si los usuarios sienten que mantienen el poder sobre su información. El consentimiento informado y la capacidad de revocar accesos en cualquier momento serán factores decisivos para generar confianza sostenida en el tiempo.

Pero la protección de los datos es solo una parte de la ecuación. En un entorno donde la información circula entre bancos, fintechs, aseguradoras y nuevos actores digitales, también es clave asegurar la calidad de los datos. Una información incompleta, desactualizada o inconsistente puede afectar la toma de decisiones, generar fricciones en la experiencia del usuario y erosionar la confianza en todo el ecosistema. Por ello, la gobernanza de datos se está convirtiendo en un componente estratégico de Open Finance.

La carrera por generar confianza

Chile parte desde una posición favorable para esta transformación, ya que cuenta con altos niveles de digitalización financiera y una población acostumbrada a interactuar con múltiples proveedores de servicios. De acuerdo con cifras recientes de la industria, el 76% de los usuarios chilenos opera con más de una entidad financiera, una señal clara de que los consumidores ya buscan experiencias más flexibles y personalizadas.

Sin embargo, precisamente porque el ecosistema será más abierto, también será más complejo. A medida que bancos, fintechs, aseguradoras, comercios y nuevos actores intercambien información a través de APIs, la gestión de identidades digitales, el monitoreo de riesgos, la trazabilidad de los datos y la ciberseguridad pasarán a ocupar un lugar central en la estrategia de las organizaciones.

La pregunta ya no será quién tiene más datos, sino quién puede demostrar que esos datos son confiables, están correctamente gobernados y generan valor para el usuario. En la economía digital, la confianza se está convirtiendo en una ventaja competitiva tan importante como la innovación o la capacidad tecnológica.

«Existe la percepción de que Open Finance se consolidará automáticamente una vez que la infraestructura tecnológica esté disponible. Nosotros creemos que el desafío es mucho más profundo. Los usuarios no compartirán sus datos porque la regulación lo permita; lo harán cuando estén convencidos de que existe una gestión responsable, transparente y trazable de esa información. La confianza no es una consecuencia de Open Finance: es la condición necesaria para que funcione», puntualiza Cotait.

La historia de Open Finance no será recordada por las APIs que se implementaron ni por los volúmenes de información intercambiados, sino por la capacidad del ecosistema para demostrar que la innovación puede avanzar sin comprometer la seguridad, la privacidad ni la tranquilidad de las personas. Porque, al final, el verdadero desafío nunca fue compartir datos. El verdadero desafío es generar credibilidad.

Algunas Cifras

  • 76% de los usuarios chilenos utiliza múltiples entidades financieras.
  • La implementación del Sistema de Finanzas Abiertas en Chile está contemplada dentro del marco de la Ley Fintech y avanzará de forma gradual durante los próximos años.
  • La magnitud del desafío también se refleja en el aumento de los ciberataques: durante 2024 Chile registró más de 27.600 millones de intentos de ciberataques, según datos citados por especialistas del sector de ciberseguridad.

Sobre Stefanini Group 

Stefanini Group es una consultora tech global que domina el uso de la Inteligencia Artificial y cocrea soluciones a medida para que sus clientes avancen en su jornada digital, combinando presencia global, amplia experiencia técnica y un portafolio completo de servicios. Presente en 46 países, con 23 delivery centers en 5 continentes y más de 35 mil colaboradores en todo el mundo, la consultora organiza sus soluciones en siete unidades de negocio: Technology, Cyber, Data & Analytics, Financial Tech, Operations, Marketing y Manufacturing, conformando un gran ecosistema de innovación que entrega resultados relevantes y sostenibles a sus clientes. 

Con diversas plataformas propietarias de Inteligencia Artificial, organizadas principalmente en la suite SAI (Stefanini Artificial Intelligence), Stefanini Group combina datos, automatización e IA para impulsar la transformación de punta a punta. Stefanini Group se ha convertido en un referente académico con el caso “Creando una estrategia de ecosistema en la era de la IA” desarrollado por INSEAD, y continúa siendo estudiado en escuelas de negocios a nivel global. Para más información, visite stefanini.com. 

Pay for goods by credit card through a smartphone in a coffee shop.

El ecosistema fintech chileno está entrando en la fase de implementación de Open Finance bajo la Ley Fintech, pero el principal desafío no es tecnológico sino de confiabilidad, ciberseguridad y gestión del consentimiento.

Chile se encuentra ante uno de los cambios más relevantes en la evolución de su sistema financiero desde la masificación de la banca digital. La implementación gradual del modelo de Open Finance, impulsada por la Ley Fintech, promete transformar la forma en que las personas y las empresas acceden, administran y aprovechan los servicios financieros. Según cifras de FinteChilei, a la fecha opera 540 fintechs en el país (el 69% de ellas nacionales y el resto extranjeras), con una tasa de crecimiento anual de 17% en los últimos seis años.

La promesa es poderosa: un ecosistema más abierto, competitivo, en expansión e innovador, donde los usuarios puedan compartir su información financiera de forma segura para acceder a productos más personalizados, mejores condiciones de financiamiento y experiencias digitales más integradas.

Sin embargo, existe una pregunta que determinará el éxito o fracaso de este nuevo paradigma: ¿están los usuarios dispuestos a confiar sus datos?

Durante años, la conversación se ha centrado en la interoperabilidad, las APIs y los marcos regulatorios. Todos estos elementos son indispensables. Pero la experiencia internacional demuestra que la tecnología y la regulación, por sí solas, no garantizan la adopción.

Y un desafío adicional: la gobernanza de los datos. Compartir información financiera entre múltiples actores exige garantizar que los datos sean consistentes, actualizados, trazables y gestionados bajo reglas claras de responsabilidad. En un ecosistema abierto, la confianza no se construye solo sobre la capacidad de intercambiar información, sino sobre la certeza de que cada dato puede ser validado, auditado y utilizado de forma transparente en todo su ciclo de vida.

Muchas organizaciones siguen abordando Open Finance como un desafío tecnológico o regulatorio. Sin embargo, el verdadero factor de éxito será la confianza. No basta con habilitar APIs o cumplir con la normativa; las instituciones deberán demostrar que son capaces de gobernar sus datos, garantizar su calidad y ofrecer total transparencia sobre cómo se utilizan. La adopción dependerá menos de la tecnología disponible y más de la credibilidad que las organizaciones sean capaces de construir», señala Filipe Cotait, CEO de Stefanini Data & Analytics.

Seguridad, transparencia y control

La verdadera moneda de cambio en Open Finance será la confianza. Y esa credibilidad debe construirse en tres niveles: seguridad, transparencia y control.

Seguridad, porque los usuarios necesitan tener la certeza de que sus datos estarán protegidos frente a amenazas cada vez más sofisticadas. Y las cifras muestran que la preocupación es legítima. Según un estudio de TransUnionii, el 28% de los chilenos que reportaron haber sido víctimas de fraude digital indicó que el intento involucró técnicas de vishing o suplantación telefónica, una de las modalidades más comunes de fraude en el país. Además, las transacciones digitales continúan enfrentando crecientes niveles de intentos de fraude en distintos sectores, mientras que la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) ha reforzado sus alertas sobre esquemas de suplantación de identidad y estafas financieras dirigidas a consumidores y empresas.

En un entorno de Open Finance, donde múltiples actores intercambiarán información financiera mediante APIs y ecosistemas interoperables, la protección de los datos deja de ser un requisito técnico para convertirse en un factor decisivo de seguridad percibida. Los usuarios solo compartirán su información si perciben que existen mecanismos sólidos de autenticación, monitoreo, trazabilidad y gestión del consentimiento que les permitan mantener el control sobre sus datos.

Transparencia, porque las personas deben comprender claramente quién accede a su información, con qué propósito y durante cuánto tiempo. En un entorno donde los datos se convierten en un activo estratégico, la claridad deja de ser un requisito regulatorio para convertirse en un elemento esencial de la experiencia del cliente.

Y control, porque Open Finance solo funcionará si los usuarios sienten que mantienen el poder sobre su información. El consentimiento informado y la capacidad de revocar accesos en cualquier momento serán factores decisivos para generar confianza sostenida en el tiempo.

Pero la protección de los datos es solo una parte de la ecuación. En un entorno donde la información circula entre bancos, fintechs, aseguradoras y nuevos actores digitales, también es clave asegurar la calidad de los datos. Una información incompleta, desactualizada o inconsistente puede afectar la toma de decisiones, generar fricciones en la experiencia del usuario y erosionar la confianza en todo el ecosistema. Por ello, la gobernanza de datos se está convirtiendo en un componente estratégico de Open Finance.

La carrera por generar confianza

Chile parte desde una posición favorable para esta transformación, ya que cuenta con altos niveles de digitalización financiera y una población acostumbrada a interactuar con múltiples proveedores de servicios. De acuerdo con cifras recientes de la industria, el 76% de los usuarios chilenos opera con más de una entidad financiera, una señal clara de que los consumidores ya buscan experiencias más flexibles y personalizadas.

Sin embargo, precisamente porque el ecosistema será más abierto, también será más complejo. A medida que bancos, fintechs, aseguradoras, comercios y nuevos actores intercambien información a través de APIs, la gestión de identidades digitales, el monitoreo de riesgos, la trazabilidad de los datos y la ciberseguridad pasarán a ocupar un lugar central en la estrategia de las organizaciones.

La pregunta ya no será quién tiene más datos, sino quién puede demostrar que esos datos son confiables, están correctamente gobernados y generan valor para el usuario. En la economía digital, la confianza se está convirtiendo en una ventaja competitiva tan importante como la innovación o la capacidad tecnológica.

«Existe la percepción de que Open Finance se consolidará automáticamente una vez que la infraestructura tecnológica esté disponible. Nosotros creemos que el desafío es mucho más profundo. Los usuarios no compartirán sus datos porque la regulación lo permita; lo harán cuando estén convencidos de que existe una gestión responsable, transparente y trazable de esa información. La confianza no es una consecuencia de Open Finance: es la condición necesaria para que funcione», puntualiza Cotait.

La historia de Open Finance no será recordada por las APIs que se implementaron ni por los volúmenes de información intercambiados, sino por la capacidad del ecosistema para demostrar que la innovación puede avanzar sin comprometer la seguridad, la privacidad ni la tranquilidad de las personas. Porque, al final, el verdadero desafío nunca fue compartir datos. El verdadero desafío es generar credibilidad.

Algunas Cifras

  • 76% de los usuarios chilenos utiliza múltiples entidades financieras.
  • La implementación del Sistema de Finanzas Abiertas en Chile está contemplada dentro del marco de la Ley Fintech y avanzará de forma gradual durante los próximos años.
  • La magnitud del desafío también se refleja en el aumento de los ciberataques: durante 2024 Chile registró más de 27.600 millones de intentos de ciberataques, según datos citados por especialistas del sector de ciberseguridad.

Sobre Stefanini Group 

Stefanini Group es una consultora tech global que domina el uso de la Inteligencia Artificial y cocrea soluciones a medida para que sus clientes avancen en su jornada digital, combinando presencia global, amplia experiencia técnica y un portafolio completo de servicios. Presente en 46 países, con 23 delivery centers en 5 continentes y más de 35 mil colaboradores en todo el mundo, la consultora organiza sus soluciones en siete unidades de negocio: Technology, Cyber, Data & Analytics, Financial Tech, Operations, Marketing y Manufacturing, conformando un gran ecosistema de innovación que entrega resultados relevantes y sostenibles a sus clientes. 

Con diversas plataformas propietarias de Inteligencia Artificial, organizadas principalmente en la suite SAI (Stefanini Artificial Intelligence), Stefanini Group combina datos, automatización e IA para impulsar la transformación de punta a punta. Stefanini Group se ha convertido en un referente académico con el caso “Creando una estrategia de ecosistema en la era de la IA” desarrollado por INSEAD, y continúa siendo estudiado en escuelas de negocios a nivel global. Para más información, visite stefanini.com.