Séptima región la nueva novela de Nicolás Poblete que nos arrastra hacia el abismo que caracteriza a las sectas

Las sectas son un fenómeno social sintomático y actualmente en alza. En un mundo donde el contacto humano se torna cada vez más elusivo y las religiones tradicionales luchan por contener a sus seguidores, muchos buscan espacios donde sentirse acogidos espiritualmente. Esto es lo que le ocurre a Renato, el protagonista de Séptima región, la nueva novela de Nicolás Poblete. El libro será presentado por Jaime Donoso, PhD de la Universidad de Pittsburgh el 14 de mayo a las 19:00 horas en la Biblioteca Pública de La Reina, ubicada en Fernando Castillo Velasco 8580.
Las sectas se caracterizan por su jerarquía, en cuya cima encontramos a un carismático líder que ejerce un poder increíble en sus discípulos. Basta pensar en Charles Manson, a cargo de “La familia”, en California; en David Koresh, autoproclamado profeta que se creía el nuevo Cristo y que causó la muerte de 72 personas en Waco, Texas en 1993; o en Jim Jones, fundador de “El Templo del Pueblo”, pastor evangélico quien, en 1978, en un lugar remoto de Guyana, llevó a la muerte a 918 personas. En Chile es conocido el caso de “Antares de la luz”, secta que en el 2012 cometió un brutal crimen al quemar vivo a un recién nacido en una hoguera, ya que, según su líder, que aseguraba ser la reencarnación de Dios, el bebé era el “anticristo”.

Pero ¿qué ocurre cuando la secta está formada por solo dos personas? ¿Un discípulo y su maestro? Es lo que vemos en Séptima región a partir de la dupla Renato y Eneas. Renato, terapeuta ocupacional, ha quedado viudo a los cuarenta años y se halla en un estado de profunda vulnerabilidad. Su crisis, derivada de un sentimiento de culpa extremo, lo lleva a aceptar la invitación de un ex colega que ha optado por una vida ascética en un sector rural de la llamada “Séptima región”. Eneas convoca a Renato a su morada y, a partir de ahí, se desarrolla un terrible y alucinante proceso de expiación donde vemos en pleno funcionamiento el lavado de cerebro que ocurre en una secta: las trampas mentales se mezclan con la culpa del acólito, que, rayando en el masoquismo, se somete a feroces y exponenciales pruebas dispuestas por su maestro, quien ejerce una seducción irresistible, una verdadera hipnosis que lo hace ingresar en una dimensión inédita que desestabiliza todas sus creencias.
Séptima región es un lugar que ya no existe y que se desarrolla en el paisaje rural correspondiente a la Región del Maule, donde la naturaleza acusa el peligro de su extinción. Pero la séptima región es, también, aquella área en nuestro cerebro que nos ayuda a procesar información somatosensorial. Prestando especial atención a los estímulos que reconocemos gracias a nuestros sentidos, Nicolás Poblete crea un universo rico en percepciones y alucinaciones, repasando nociones antropológicas y ritos ancestrales, para hablar de un fenómeno que está mucho más cerca de lo que creemos.
Reacciones a Séptima región.
“Después de un accidente que fractura hasta la médula, después de una pérdida irreparable, después de los sueños que se confunden con las pesadillas, siempre queda algo: el miedo que acelera el corazón, que recuerda que, entre la carne, los huesos y los analgésicos, hay una vida precaria que sigue latiendo.
En Séptima región, Nicolás Poblete se inmiscuye en una vida así de liminal, la de un hombre transparente como papel de arroz, porque sus pérdidas han sido muchas: Renato.
En esa coyuntura, la escritura de Poblete descompone —como un vidrio de bordes finos, el sol— la siquis de quienes, en la vulnerabilidad, se aferran, como su Renato, a líderes carismáticos; de esos que, tras la catástrofe, prometen reinos luminosos. Con frases limpias como las del Apocalipsis, aquí, ese líder se llama Eneas, pero a diferencia del clásico, este, el que ausculta la escritura de Poblete, conduce a un purgatorio”. –Cristián Opazo
“Nicolás Poblete incursiona con lúcida maestría en la búsqueda de la trascendencia a partir de una realidad física privada de sentido, reconvertida en un tránsito inevitable hacia ‘la disolución del yo’, de quien vislumbra el retorno a la esencialidad existencial, por sobre las constreñidas limitaciones humanas y que, en el esfuerzo compartido de una solidaridad necesaria, atraviesa la materia e ilumina parte imprescindible del trayecto humano”. –Juan Mihovilovich
“Nicolás Poblete nos tiene acostumbrados a su prosa pulcra y poética, así como a una arquitectura cuidadosa, finamente armada en cada una de sus novelas. En Séptima región se adentra en el mundo del duelo y en el proceso de la sanación, donde la naturaleza, la sabiduría ancestral y la búsqueda interna permiten avanzar por las paredes resbalosas de los muros que encierran a las personas cuando enfrentan una pérdida. La mano del otro que guía, que conforta y a la vez confronta, esa mano que escarba en las entrañas de la memoria es finalmente la guía para salir del abismo y ver una luz, cualquier luz, pero al menos un destello que ilumine hacia la ruta de salida”.–Beatriz García-Huidobro

Las sectas son un fenómeno social sintomático y actualmente en alza. En un mundo donde el contacto humano se torna cada vez más elusivo y las religiones tradicionales luchan por contener a sus seguidores, muchos buscan espacios donde sentirse acogidos espiritualmente. Esto es lo que le ocurre a Renato, el protagonista de Séptima región, la nueva novela de Nicolás Poblete. El libro será presentado por Jaime Donoso, PhD de la Universidad de Pittsburgh el 14 de mayo a las 19:00 horas en la Biblioteca Pública de La Reina, ubicada en Fernando Castillo Velasco 8580.
Las sectas se caracterizan por su jerarquía, en cuya cima encontramos a un carismático líder que ejerce un poder increíble en sus discípulos. Basta pensar en Charles Manson, a cargo de “La familia”, en California; en David Koresh, autoproclamado profeta que se creía el nuevo Cristo y que causó la muerte de 72 personas en Waco, Texas en 1993; o en Jim Jones, fundador de “El Templo del Pueblo”, pastor evangélico quien, en 1978, en un lugar remoto de Guyana, llevó a la muerte a 918 personas. En Chile es conocido el caso de “Antares de la luz”, secta que en el 2012 cometió un brutal crimen al quemar vivo a un recién nacido en una hoguera, ya que, según su líder, que aseguraba ser la reencarnación de Dios, el bebé era el “anticristo”.

Pero ¿qué ocurre cuando la secta está formada por solo dos personas? ¿Un discípulo y su maestro? Es lo que vemos en Séptima región a partir de la dupla Renato y Eneas. Renato, terapeuta ocupacional, ha quedado viudo a los cuarenta años y se halla en un estado de profunda vulnerabilidad. Su crisis, derivada de un sentimiento de culpa extremo, lo lleva a aceptar la invitación de un ex colega que ha optado por una vida ascética en un sector rural de la llamada “Séptima región”. Eneas convoca a Renato a su morada y, a partir de ahí, se desarrolla un terrible y alucinante proceso de expiación donde vemos en pleno funcionamiento el lavado de cerebro que ocurre en una secta: las trampas mentales se mezclan con la culpa del acólito, que, rayando en el masoquismo, se somete a feroces y exponenciales pruebas dispuestas por su maestro, quien ejerce una seducción irresistible, una verdadera hipnosis que lo hace ingresar en una dimensión inédita que desestabiliza todas sus creencias.
Séptima región es un lugar que ya no existe y que se desarrolla en el paisaje rural correspondiente a la Región del Maule, donde la naturaleza acusa el peligro de su extinción. Pero la séptima región es, también, aquella área en nuestro cerebro que nos ayuda a procesar información somatosensorial. Prestando especial atención a los estímulos que reconocemos gracias a nuestros sentidos, Nicolás Poblete crea un universo rico en percepciones y alucinaciones, repasando nociones antropológicas y ritos ancestrales, para hablar de un fenómeno que está mucho más cerca de lo que creemos.
Reacciones a Séptima región.
“Después de un accidente que fractura hasta la médula, después de una pérdida irreparable, después de los sueños que se confunden con las pesadillas, siempre queda algo: el miedo que acelera el corazón, que recuerda que, entre la carne, los huesos y los analgésicos, hay una vida precaria que sigue latiendo.
En Séptima región, Nicolás Poblete se inmiscuye en una vida así de liminal, la de un hombre transparente como papel de arroz, porque sus pérdidas han sido muchas: Renato.
En esa coyuntura, la escritura de Poblete descompone —como un vidrio de bordes finos, el sol— la siquis de quienes, en la vulnerabilidad, se aferran, como su Renato, a líderes carismáticos; de esos que, tras la catástrofe, prometen reinos luminosos. Con frases limpias como las del Apocalipsis, aquí, ese líder se llama Eneas, pero a diferencia del clásico, este, el que ausculta la escritura de Poblete, conduce a un purgatorio”. –Cristián Opazo
“Nicolás Poblete incursiona con lúcida maestría en la búsqueda de la trascendencia a partir de una realidad física privada de sentido, reconvertida en un tránsito inevitable hacia ‘la disolución del yo’, de quien vislumbra el retorno a la esencialidad existencial, por sobre las constreñidas limitaciones humanas y que, en el esfuerzo compartido de una solidaridad necesaria, atraviesa la materia e ilumina parte imprescindible del trayecto humano”. –Juan Mihovilovich
“Nicolás Poblete nos tiene acostumbrados a su prosa pulcra y poética, así como a una arquitectura cuidadosa, finamente armada en cada una de sus novelas. En Séptima región se adentra en el mundo del duelo y en el proceso de la sanación, donde la naturaleza, la sabiduría ancestral y la búsqueda interna permiten avanzar por las paredes resbalosas de los muros que encierran a las personas cuando enfrentan una pérdida. La mano del otro que guía, que conforta y a la vez confronta, esa mano que escarba en las entrañas de la memoria es finalmente la guía para salir del abismo y ver una luz, cualquier luz, pero al menos un destello que ilumine hacia la ruta de salida”.–Beatriz García-Huidobro
