¿Tu hijo te cuenta todo? El mundo del colegio que no siempre llega a casa

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“Farmear aura”, canciones y memes: los niños construyen códigos entre pares que los adultos no siempre conocen. La clave está en mantener abierta la conversación y acercarse a su mundo.
Una pregunta tan cotidiana como “¿Cómo estuvo tu día?” muchas veces recibe una respuesta breve: “Bien”. Sin embargo, durante esas horas en el colegio pueden ocurrir muchas cosas que no necesariamente llegan a casa: algo que pasó en clases, una conversación con un compañero, un juego en el recreo o simplemente un tema que todos estuvieron comentando.
Niños y adolescentes construyen buena parte de sus códigos a partir de aquello que comparten con sus pares. Una expresión como “farmear aura”, una canción, un meme o un personaje pueden convertirse rápidamente en temas de conversación, con significados que no siempre son evidentes para los adultos. Frente a eso, no se trata de conocer cada tendencia, sino de mostrar interés por aquello que forma parte de la experiencia de los hijos.
Preguntar qué significa una expresión, por qué les causa gracia una canción o qué ocurrió durante el recreo puede ser una forma sencilla de acercarse a sus intereses y abrir espacios de diálogo, sin convertir cada pregunta en un interrogatorio.
En este proceso, el rol de los espacios educativos también es relevante. La jornada escolar ofrece múltiples oportunidades para que los estudiantes desarrollen vínculos, compartan intereses y encuentren adultos con quienes conversar. En en la red de colegios Cognita, este acompañamiento forma parte de una mirada educativa que pone la confianza y el vínculo con los estudiantes como elementos relevantes de la experiencia escolar.
«La confianza se construye en lo cotidiano, a través de pequeñas experiencias de conexión, escucha y disponibilidad. No se trata de encontrar preguntas perfectas o hablar como ellos, sino de generar espacios en los que sientan que pueden acercarse a los adultos y compartir lo que viven, piensan o sienten, sabiendo que serán escuchados con respeto y sin juicios. Pueden comenzar con conversaciones simples sobre su día en el colegio en lugar de sólo preguntar «¿cómo te fue?», podemos abrir el diálogo con comentarios tales como: «vi algo en redes donde hablaban sobre el aura…cuéntame que es eso? Para que se rían juntos, o preguntas como: ¿qué hiciste o a qué jugaste en el recreo? o ¿hubo algo que te resultara difícil hoy? Cuando niños, niñas y adolescentes sienten que los adultos realmente quieren conocerlos y comprenderlos, hablar se vuelve mucho más natural y se fortalece la confianza para recurrir a ellos, no sólo para esas conversaciones cotidianas, sino que se construye el camino para hablarnos cuando necesiten de nuestro apoyo o se enfrenten a alguna dificultad.” Explica Jennifer Azú, psicóloga del Colegio The Greenland School parte de la red Cognita.
El colegio es uno de los espacios donde los niños pasan buena parte de su día: allí aprenden, juegan, conversan y comparten intereses con sus compañeros. Acercarse a esas experiencias también permite a las familias conocer mejor qué les interesa, qué los entusiasma y qué forma parte de su día a día.
Claves para abrir la conversación
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Interésate por su mundo: si menciona algo que no conoces, pregúntale qué significa y qué lugar ocupa entre sus compañeros.
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Haz preguntas que abran la conversación: en vez de limitarte a “¿cómo te fue?”, pregunta qué fue lo que más disfrutó de su jornada, qué aprendió o qué ocurrió durante el recreo.
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Escucha antes de corregir: cuando comparte una experiencia, dale espacio para explicarla y evita minimizar o juzgar de inmediato lo que cuenta.
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Respeta sus tiempos: no todos los niños quieren conversar en el mismo momento. Darles espacio también es una forma de acompañarlos.
La idea no es que los niños tengan que contar todo lo que hacen ni que los adultos conozcan cada tendencia, meme o expresión que aparece en su vida, sino que encuentren en los adultos un espacio de confianza para compartir aquello que consideran importante.
Escuchar a un niño no significa saberlo todo sobre su mundo, sino demostrarle que ese mundo importa.
